
Desde que nació J mi pareja se ha comportado de una manera muy constructiva y ha hecho más que evidente el orgullo con que ve a J. En todo momento ha estado dispuesto a ayudar en todo lo que sea posible para procurar el bienestar de J y de quienes les rodean. Hacia la mamá y la amiga de la mamá (digamos las "mamás") siempre se ha conducido de forma amistosa y cálida. Desde que la mamá estaba embarazada él organizó cenas en la casa y otros encuentros para cultivar una relación amistosa, incluso viajó hasta otra ciudad en el sur de Alemania para recoger ropa y otros artículos de bebé que un pariente cercano de la mamá le regaló a ésta. Cuando J nació mi pareja fue de inmediato a armar la cuna en que iba a dormir el bebé (las mamás no pdían resolver el problema, pues la técnica está por debajo de su elevado nivel intelectual, no es para ellas; cualquier nin~o que haya jugado mecano podría armar el diminuto mueble). Cada vez que mi pareja viaja a su país le trae a las mamás unas galletas típicas que ellas aprecian mucho. Después del nacimiento de J mi pareja ha organizado otros encuentros con las mamás a fin de que nuestros amigos conozcan a J (ya que las mamás constantemente nos preguntan si nuestros amigos están enterados de la existencia de J). A petición de las mamás mi pareja y yo hemos ido varias veces a su departamento a instalar muebles, repisas, fijar anaqueles, instalar lámparas, llevar muebles al sótano, etc. En suma mi pareja se ha entregado de lleno a apoyar a las mamás y a dar evidentes muestras de afecto hacia J.
La última vez que mi pareja vio a J fue unos días antes de navidad porque fuimos al departamento de las mamás a instalar unas lámparas (porque ellas no saben como se instala una lámpara de IKEA). Mi pareja por cierto llevó un regalo. Ha pasado más de un mes sin que mi pareja haya visto otra vez a J, por eso esta semana quería ir conmigo el miércoles para tener el gusto de verlo otra vez. Como cortesía envié un email a la mamá anunciando que mi pareja quería acompanarme el miércoles para ver a J. La respuesta de la mamá todavía no la puedo digerir: "NO!" sin más ni más, simplemente no, ya que a su juicio habrá otras oportunidades para que mi pareja vea a J.
Si eso no es egoísmo y mezquinidad entonces no sé cómo llamarlo. Sabía que las lesbianas estaban llenas de amargura y odio, pero no sabía que no tuvieran principios.
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